Un Toyota Auris con golpe delantero derecho acumula una factura que supera los 3.300 €, que el asegurado no ha abonado. Es un siniestro de terceros con cesión de crédito a favor del taller.
Generali se niega a abonar al cesionario de la deuda con una respuesta absurda: alega que no puede pagar al taller porque se lo impide su programa informático. Un sistema informático no puede ser excusa para incumplir una obligación de pago.